Experiències d'Acció Social

 Lorena Ferrer



Todos merecemos sentirnos ayudados alguna vez, saber que importamos a personas, que se preocupan por nosotros. Junto a Raquel Pagès y Carlors Serra, nuestro destino fue la Asociación Esquitx, un centro abierto donde acompañábamos y ayudábamos a los educadores en lo que era una tarde de trabajo como cualquier otra. Tratábamos con niños pequeños, generalmente extranjeros. Son niños que no estamos acostumbrados a ver, niños que viven otra realidad social y económica, generalmente conflictiva. Muchas veces, no saben dónde está el límite y puedes ver que ya han interiorizado valores muy difíciles de modificar, lo que para mí fue preocupante, pues ahora son niños pero cuando pasen unos años, se convertirán en adolescentes confundidos. Simplemente, es otro mundo, con el cual no estamos familiarizados, pero es necesario saber de su existencia.

Personalmente, me ofrecieron dar clases a un niño de 1º de ESO y fue para mí un honor saber que este niño ha mejorado gracias a mi ayuda.

Quiero agradecer al colegio por ofrecernos esta oportunidad, y hacernos ver que todavía hemos de crecer y madurar mucho como personas. Es un largo camino, pero acciones como las de este año nos ayudan a pensar que somos muy afortunados por tener la familia que tenemos y vivir donde vivimos. Me ha servido para descubrir también que a veces me quejo por tonterías, cuando en realidad hay muchas personas que tienen mayores motivos para quejarse y ser escuchadas. Sí que es verdad que hay días que acudir a esta cita semanal se hacía más pesado que otros (llevábamos la presión de las clases), pero vale la pena si sabes que estás sirviendo de ayuda a otros. Desde mi punto de vista, sentirte realizado y capaz de dar lo mejor de ti a otro, era una cosa que quería hacer y nunca encontraba el momento. (...) Nunca se deja de crecer y ayudar cuando se trata de los demás. Por lo tanto, doy gracias de nuevo por esta iniciativa del colegio. Me he sentido bien y tengo ganas de poder participar en futuros proyectos que puedan hacer de donde vivimos, un mundo mejor.

Además, al final se establece un vínculo afectivo que te hace pensar y reflexionar: ¿y por qué no continuar con acciones solidarias?, ¿por qué no animar a la gente a participar en un proyecto así?


3 comentaris:

  1. Es complicado explicar una experiencia tan enriquecedora y a la vez tan diferente como la participación en la acción social de 1º de Bachillerato. Nuestro destino fue la Asociación
    Esquitx, un centro situado en el centro de Barcelona cerca del Arco de Triunfo. Nuestro objetivo era claro: acompañar a los educadores en la intervención con niños. Pero nuestra
    tarea iba más lejos que todo aquello. Carlos Serra, Lorena Ferrer y yo fuimos los encargados de ayudar a los educadores con niños realmente conflictivos. Niños que vivían en un barrio
    bastante pobre, con desestabilidades familiares y problemas económicos. La mayoría de éstos habían vivido muchas cosas y esto hacía que tuvieran un carácter muy duro y difícil
    de tratar. Los ayudamos en sus tareas escolares, les acompañábamos en sus meriendas, jugábamos con ellos,…pero también estábamos allí cuándo se portaban mal o tenían un mal
    comportamiento. Pero lo más importante de nuestra “acción social” era hacer que los niños se sintieran cómodos con nosotros y por un momento pudieran olvidar todos sus problemas y
    simplemente disfrutar de nuestra compañía. Y lo conseguimos. Y es increíble cómo, después de un lunes interminable y cansado, recordabas la sonrisa de alguno de los niños y te dabas
    cuenta de que lo que habías hecho te llenaba como persona.

    Ver la realidad desde otro enfoque. Entender que siempre es necesaria la ayuda. Porque como dice Edmund Burke “para que el mal triunfe sólo es necesario que los hombres buenos no hagan nada”. Y con nuestra acción hemos dado nuestro pequeño grano de arena para hacer de este mundo un mundo mejor.

    Raquel Pagès, 1r de Batxillerat B

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  2. La meva experiència a l’acció social ha sigut impressionant. Al principi, quan vam fer la visita guiada amb una monja, em va semblar una feina dura per fer, ja que ens va portar a veure a senyores ja bastant grans i greus tant física com psicològicament ...

    I reconec que el primer dia que ja anàvem per estar amb elles, anava una mica espantada perquè, vulguis o no, són experiències que t’afecten molt i, a la vegada, també et fan pensar moltes coses. No se si a tothom li passa el mateix que a mi, però almenys jo sóc una persona que m’afecten molt aquest tipus de coses ...

    Però per sorpresa meva tot va ser diferent del que m’esperava (cap a positiu), ja que només pel fet de donar de menjar, portar-les a passejar o simplement fer companyia o escoltar-les, les feies felices, i moltes vegades et donaven mil cops les gràcies i potser l’únic que havies fet era acompanyar-les a l’habitació, que a nosaltres no ens costa gens. Experiències com aquestes, crec que són les que realment conten, ja que a elles les ajudes molt i, a canvi tu reps una gran satisfacció, perquè et veus útil per ajudar a aquesta gent que tant ho necessita.

    Igual que dic que hi ha hagut moltes parts positives en aquesta activitat d’acció social, també haig de dir que no tot ha sigut tant bonic com això; ens hem trobat amb la trista mort d’una de les àvies a la que havíem tractat. I és que, de fet, acabes agafant afecte per totes aquestes bones dones. Jo tinc molt clar que l’any que ve tornaré a anar a veure-les en quan tinguem una estona més o menys lliure.

    Al principi de l'acció social no m'ho pensava, perquè creia que si no em recordaven, per què havia d’anar a fer res allà. Però amb el pas dels dies m’he adonat que el fet de que no et reconeguin, encara que sigui trist, és el que hi ha i, ho has d’acceptar el millor que puguis. A més a més he aprés que aixó no és el més important, perquè a mi em compensava molt més saber que els hi feia companyia i les podia ajudar en alguna que altra cosa, que no el fet de que al tornar la setmana següent no se’n recordessin de com em deia.

    Sempre guardaré amb molt bon record aquesta experiència, així que moltes gràcies per haver-nos donat aquesta gran oportunitat.
    Gemma Alcalde, 1r de Batxillerat A

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  3. Quan algú viu a la seva vida l'experiència de comparir un temps amb els més necessitats com la que ara els alumnes de Batxillerat de l'escola tenen l'oportunitat de fer, descobreix veritablement l'Amor de Déu. Aprofiteu aquest moment i gaudiu d'aquesta experiència que us marcarà per a tota la vida i us donarà VIDA!

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